El sector agrícola, la sociedad se enfrenta al reto de tener que producir más alimentos en una menor superficie cultivable, con menos mano de obra y con menos agua.
Dentro del panorama de globalización que estamos viviendo actualmente, nos encontramos con que en cualquier sector tendremos que producir el doble con la mitad de recursos. Si focalizamos este planteamiento en el sector agrícola, la sociedad se enfrenta al reto de tener que producir más alimentos en una menor superficie cultivable, con menos mano de obra y con menos agua.
Numerosos expertos coinciden en que el sector agrícola debe pasar por una revolución similar a la que se vivió en los años 60 a fin de incrementar la productividad agrícola. Y esta revolución se denomina agricultura de precisión.
Las nuevas tecnologías ya permiten tener información acerca de los parámetros de la producción, la postproducción y la comercialización, así como hacer seguimiento del calendario de cultivo a través del satélite. Tecnologías como el big data tratan de dar un sentido a toda la información recabada del campo a fin de transformarla en información útil para los agricultores.
Con esto, el agricultor podrá desde hacer predicciones meteorológicas más precisas hasta poder prever donde y cuando atacara una plaga o una determinada enfermedad, medir la eficiencia fotosintética y la cantidad de clorofila o niveles de magnesio o cinc.
En definitiva, poder contar con toda la información de las explotaciones agrícolas a fin de maximizar la productividad. El uso de esta tecnología permitiría ahorrar al agricultor un 30 % los costes de fertilización y hasta un 75 % en herbicidas.
Además, aporta una significativa mejora en la trazabilidad de los alimentos ya que permite registrar todas las fases del producto mejorando la rentabilidad del producto final.
Al igual que el big data es una herramienta para la mejora de la productividad, encontramos otra que irrumpe con fuerza en el mundo agro como es la tecnología de los drones. El dron es una herramienta que nos permite tener otra perspectiva de nuestros cultivos pudiendo detectar zonas secas o húmedas, detectar necesidades de fertilización, indicación de malas hierbas, etc... Estas nuevas herramientas disponibles aportan un nuevo panorama, y es que sus beneficios y ventajas son claramente una realidad.
La utilización de estas herramientas de una manera generalizada por si solas o incluso combinadas está aún por llegar pero nadie duda de que, aunque la revolución ha comenzado, lo mejor está por llegar.